Estos ejercicios y pequeños tests que encontrarás a continuación no buscan convencerte de nada ni demostrarte ningún “poder oculto”. Su objetivo es algo mucho más interesante: permitirte experimentar, en primera persona, cómo una idea imaginada puede generar una sensación real.
No se trata de hacerlo bien o mal, ni de creer más o creer menos. Basta con seguir las instrucciones con curiosidad y dejar que tu imaginación haga lo que siempre ha sabido hacer. Si en algún momento notas una sensación, un movimiento, una respuesta corporal o emocional que surge sin esfuerzo, habrás entendido algo esencial: la sugestión no es fingir, es permitir que la mente convierta una idea en experiencia. Y eso, aunque solo esté sucediendo en tu imaginación, es ya un fenómeno real.

Deja una respuesta